jueves, 20 de marzo de 2008

Into the Wild


Ayer en la noche, casi madrugada, me encerré en mi habitación a ver Into the Wild. Deje todo a oscuras excepto la pantalla, y me dediqué a vivirla, tal como lo quería hacer en el cine, si es que algún día llegaba.

Recuerdo haberla escuchado nombrar muy por debajo, muy susurrada, en las premiaciones del award season. Que lastima, realmente, que lastima. Creo que la nominación al Oscar debería habérsele otorgado con honores, y no tan solo por el reconocimiento que esto implica, si no que por una razón mucho mas simple. Las películas que llegan al Oscar, llegan a la gente, aunque seamos de países lejanos como Chile. Y esta película, definitivamente es algo, que no podemos dejar de compartir.

Sean Penn se las juega por contar una historia que sorprendentemente te hace tan feliz como triste, se las juega por un adolescente que a lo largo de su camino se convierte en hombre, y que para lograr convertirse en el hombre que él quiere ser, tiene que volver a la precaria y maravillosa vida, del hombre en la naturaleza, completamente alejado de la civilización, el dinero y los hipócritas.

Tiene un paisaje hermoso, quizás soy demasiado ignorante para describirlo, no tengo palabras. Me quede con la boca abierta y los ojos mojados en muchas escenas. Pero que les quede claro, no es una película para los amantes de la naturaleza solamente, aquellos que adoramos vivir en medio de la truculenta ciudad, tenemos aun mas derecho de disfrutarla, porque la idea es que la emoción de Chris (el personaje interpretado por Emile Hirsch) se traspase de sus ojos a los nuestros, aún cuando no tengamos la suficiente sabiduría para apreciar lo que ve, así como él lo hace, de igual manera, el film esta hecho para compartir a cada una de las personas de las que él aprendió, y cada uno de los extremos momentos que vivió.

Esta película tiene un final lamentablemente inevitable, un final que se adelanta a los créditos, y que se le muestra al espectador mucho antes de que ocurra. Nos prepara para la triste verdad. Y lo mágico de esto, es que nos da tiempo para odiar a Chris, por su egoísmo, por no volver antes, por no entender el mensaje que todos intentaron darle, si, lo odiamos, nos da rabia como si fuera nuestro propio hijo perdido, que se rehúsa a volver donde lo aman. Pero lo mejor y lo peor de mostrarnos su final un poco antes de que ocurra, es que se nos pasa el odio, lo entendemos, y cuando llega el momento culmine de su existencia, a pesar de que nos duele con lagrimas en los ojos, entendemos al igual que él, que quizás pudo haber vuelto, pero quizás fue mejor morir viendo, lo que muchos, nunca alcanzaremos a ver.

Llamemos las cosas por su nombre, dejemos paso a la verdad, antes que a la justicia, el amor, el dinero y la fe. Y sobre todo, lejos el mensaje que me caló los huesos, y que espero nunca me abandone, fue una de sus ultimas resoluciones. “Happiness only real, when shared”

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