martes, 20 de mayo de 2008

Everything is Illuminated




Una mezcla de música extradiegética que se transforma astutamente en diegética y una fotografía digna de pausar y retroceder es lo que caracteriza a Everything is Illuminated. Esta película del 2005 protagonizada por Elijah Wood y sus enormes anteojos también se caracteriza por un mensaje profundo contado de armoniosa y sarcástica manera que te hace un tanto recordar algunos logros como Big Fish y The fabolous destiny of Amelie Poulain.



Es un film basado en una novela autobiográfica de Jonathan Safran Foer, papel interpretado por Wood, un judío norteamericano que viaja a Ukrania en busca de la mujer que salvó la vida de su abuelo en una de esas tantas matanzas nazis de la Segunda Guerra. Es un personaje muy caricaturesco y cobarde que le sienta bien al ex-hobbit y que tiene como obsesión coleccionar todo tipo de objetos principalmente familiares. En su búsqueda se topa con un joven “traductor”, su abuelo y su perra, quienes, siendo la compañía encargada de encontrar familiares judíos extraviados, hallarán mucho mas que una villa hermosa y una mujer perdida en el tiempo.



Es una historia de recuerdos valiosos, una historia de amistad fugaz que une caminos perpendiculares, es un mensaje de lo que vale ser fiel a uno mismo, volver a encontrarse, y siempre dejar por ahí algún recuerdo en una bolsita plástica, solo por si alguien alguna vez viene por el.



Quizás sea aquella noche en la que la vi o la compañía que necesitaba y estuvo, pues reconozco que no es tan maravillosa ni me mató, a veces la realidad mezclada con la ficción me desarmaba, pero como ya dije, tiene una excelente fotografía eso si que si. De todas formas, después de verla tantas veces en el blockbuster y nunca pescarla, valió mucho la pena por fin llevármela.


jueves, 20 de marzo de 2008



Into the Wild


Ayer en la noche, casi madrugada, me encerré en mi habitación a ver Into the Wild. Deje todo a oscuras excepto la pantalla, y me dediqué a vivirla, tal como lo quería hacer en el cine, si es que algún día llegaba.

Recuerdo haberla escuchado nombrar muy por debajo, muy susurrada, en las premiaciones del award season. Que lastima, realmente, que lastima. Creo que la nominación al Oscar debería habérsele otorgado con honores, y no tan solo por el reconocimiento que esto implica, si no que por una razón mucho mas simple. Las películas que llegan al Oscar, llegan a la gente, aunque seamos de países lejanos como Chile. Y esta película, definitivamente es algo, que no podemos dejar de compartir.

Sean Penn se las juega por contar una historia que sorprendentemente te hace tan feliz como triste, se las juega por un adolescente que a lo largo de su camino se convierte en hombre, y que para lograr convertirse en el hombre que él quiere ser, tiene que volver a la precaria y maravillosa vida, del hombre en la naturaleza, completamente alejado de la civilización, el dinero y los hipócritas.

Tiene un paisaje hermoso, quizás soy demasiado ignorante para describirlo, no tengo palabras. Me quede con la boca abierta y los ojos mojados en muchas escenas. Pero que les quede claro, no es una película para los amantes de la naturaleza solamente, aquellos que adoramos vivir en medio de la truculenta ciudad, tenemos aun mas derecho de disfrutarla, porque la idea es que la emoción de Chris (el personaje interpretado por Emile Hirsch) se traspase de sus ojos a los nuestros, aún cuando no tengamos la suficiente sabiduría para apreciar lo que ve, así como él lo hace, de igual manera, el film esta hecho para compartir a cada una de las personas de las que él aprendió, y cada uno de los extremos momentos que vivió.

Esta película tiene un final lamentablemente inevitable, un final que se adelanta a los créditos, y que se le muestra al espectador mucho antes de que ocurra. Nos prepara para la triste verdad. Y lo mágico de esto, es que nos da tiempo para odiar a Chris, por su egoísmo, por no volver antes, por no entender el mensaje que todos intentaron darle, si, lo odiamos, nos da rabia como si fuera nuestro propio hijo perdido, que se rehúsa a volver donde lo aman. Pero lo mejor y lo peor de mostrarnos su final un poco antes de que ocurra, es que se nos pasa el odio, lo entendemos, y cuando llega el momento culmine de su existencia, a pesar de que nos duele con lagrimas en los ojos, entendemos al igual que él, que quizás pudo haber vuelto, pero quizás fue mejor morir viendo, lo que muchos, nunca alcanzaremos a ver.

Llamemos las cosas por su nombre, dejemos paso a la verdad, antes que a la justicia, el amor, el dinero y la fe. Y sobre todo, lejos el mensaje que me caló los huesos, y que espero nunca me abandone, fue una de sus ultimas resoluciones. “Happiness only real, when shared”

domingo, 16 de marzo de 2008

Cameron Crowe


Supongo que no sabia muy bien como empezar, pero hoy en la mañana, como una señal del destino, apareció en mi TV nueva el titulo de una película que empezaría en los próximos minutos, y que sabia, no me podía perder, aunque ya la había visto, claro.

Cameron Crowe dota sus filmes de demasiadas fotografías y pequeños detalles de películas, carreteras, y bandas. Recuerdos que uno no puede evitar guardar en sus cajones y en su mente, recuerdos que después se convertirán en una propia historia si tenemos la oportunidad de retratar la vida a nuestra pinta, como en Vanilla Sky (adaptación de Abre los ojos).

Si tenemos que hablar de las películas de Cameron Crowe, podríamos enfocarnos en 4 de sus títulos y entender la metodología que hace que cada una de estas trate de exactamente lo mismo, pero sea un viaje completamente nuevo a fin de cuentas.

Partamos por lo básico. El fracaso. Es un tema que nunca he vivido con alguna de las películas que he visto de su autoría, ninguna ha fracasado para mi, sin embargo parece ser el tema mas recurrente en sus guiones. Independiente de si todas terminan con una gran victoria, es indiscutible que cuando la pantalla se tiñe de Cameron Crowe, se tiñe de un personajes masculino, que ha fracasado, esta fracasando, o fracasará. Es un tema recurrente en nuestras vidas. La mitad del tiempo estamos abajo, para poder subir, y es en esta vuelta de la circunferencia en la que se fija este director, para relatarnos sus historias.
Fijémonos en casi famosos, un chico no-cool, prematuro y sobreprotegido que intentando vivir su vida se compromete con escribir 4000 palabras sobre algo de lo que no tiene idea: sexo, drogas y rock and roll. En Jerry Maguire nos encontramos con un tipo exitoso que por abrir demasiado la boca en un momento de epifanía, provoca uno de los despidos mas hirientes y adrenalínicos en la historia de los despidos repentinos y desesperados. En Elizabethtown nos presenta a un joven soñador que desperdicia 7 años de su vida en fabricar un zapato que termina siendo la probable causa de que el ser humano vuelva a andar descalzo por la vida. A esto le podemos sumar en Vanilla Sky, un tipo que lo tenia todo y que por consecuencias de decisiones apresuradas, se quedo con la cara desfigurada y un montón de millones que no le sirvieron para seguir con vida.
Así comenzamos a entender el patrón que utiliza para presentarnos a sus personajes en la mitad del caos, incluso algo suicidas, en los dos últimos casos, y que necesitan en sus vidas un factor de redención, que los salve de un destino irreconciliable. Es ahí cuando entramos nosotras. Penny, Sofia, Claire, Dorothy. La fuerza para salvarse, para seguir creyendo, para reconciliarse con los enemigos, para volver a la vida, siempre es, un rostro angelical, y un par de lagrimas, en las escenas mas memorables, de sus películas mas resientes.

Pero no es equivoquen, estos factores, además de las excelentes bandas sonoras, y guiones llenos de palabras que como fanáticos del cine, solo encontramos en las películas, aun cuando nos gustaría decirlas en la vida real; no hacen que todas sus películas sean iguales, es mas, te convence de que toda etapa de la vida va acompañada de nuevos problemas, para los cuales, la mayoría de las veces, en nosotros mismos, los seres humanos, podemos encontrar una solución. La magia de estas historias de perdidas y redescubrimientos es que cada caso es único e irrepetible. En la vida, como bien algunos sabemos, hay millones de instancias para cometer el mayor fracaso del momento, y aunque algunos parecen creer que es posible tropezar de nuevo con la misma piedra, se equivocan, cada equivocación, aunque de ella sean parte los mismos protagonistas, y el mismo gran problema, nunca será igual a la primera o la tercera vez. Ningún error por idéntico que parezca ser, es igual al anteriormente cometido, y ninguna puerta de salida se abre con la misma manilla.

Eso es lo mágico de estas historias, que cada una es un ejemplo de salvación distinta, en donde los finales “felices” son requeridos, y que hacen que este director te maraville una y otra vez con sus canciones que te llegan al alma, y sus frases sarcásticas, imaginarias, sinceras y desesperadas, que sumadas a escenas como la expresión de René Zellweger cuando Tom Cruise es abrazado por el pequeño Lipnicki, o las lagrimas de Kate Hudson cuando le pregunta a su mas grande admirador, por qué clase de cerveza la cambiaron, se convierten en momentos increíbles, que, cualquiera de nosotros, que alguna vez hemos fracasado, no nos podemos perder.

La película de hoy era Almost Famous, un film en donde el “almost” lo explica todo. Un film de un director que se nota que ama a sus personajes, y que los dota de un background y una atmósfera dramática tomada a la ligera que hace que los amemos bajo cualquier circunstancia. Un film que se trata de algo que Alberto Fuguet mencionó en el libro que estoy leyendo, algo así como que la virginidad, y mejor dicho, la inocencia, no se pierde del modo que todos suponemos, se pierde cuando entran en juego las emociones.
"...tal como ocurre con los creadores, lo que los críticos escriben refleja más su mundo (y sus juicios y prejuicios) que la película en sí. Cada uno ve lo que quiere ver. Y cada uno muestra lo que no necesariamente quiere mostrar."

Alberto Fuguet
Apuntes Autistas